Las almohadas cervicales son ideales para mejorar la postura durante el sueño, si se duerme boca arriba o de lado. Su función principal es nivelar la columna vertebral, al evitar que el cuello esté muy alto o, por el contrario, muy bajo.

ALMOHADAS CERVICALES

El uso de esta clase de almohadas alivia los dolores de cuello o espalda, ocasionados por factores como:

👎 Las malas posturas durante el día (un mal común de los que trabajan sentados frente a un ordenador, por ejemplo).

👎 El sedentarismo.

👎 Una lesión del pasado.

👎 Una almohada o colchón no propicios para un adecuado descanso.

Pero, ¿de qué va realmente?

Qué son y cómo funcionan las almohadas cervicales

Una almohada cervical es un tipo de cojín diseñado para brindar soporte al cuello, necesario para proporcionar el máximo nivel de relajación a los músculos de dicha zona, que acumula buena parte de las tensiones propias del día a día. A su vez, contribuye a mejorar la postura de la columna.

Están disponibles en diferentes tamaños y con distinta firmeza. Su funcionamiento va a depender de la postura elegida por quien duerme. Si la persona se acuesta en posición boca arriba, la cabeza debe quedar apoyada por completo sobre la almohada cervical y los hombros en el colchón. 

El objetivo es que el área cervical de quien utilice las almohadas esté en contacto con la zona alta o abultada de la almohada, al tiempo que la cabeza repose en la curvatura de la almohadilla.

No son recomendables las almohadas cervicales para quienes duermen boca abajo. Por eso se hace énfasis en que son adecuadas para todo aquel que se acueste de lado o boca arriba, gracias a su forma ergonómica.

¿Para qué se usan las almohadas cervicales? Conoce sus beneficios

Las almohadas cervicales se utilizan para dar soporte a la zona cervical, aliviando la tensión acumulada y propiciando un mejor descanso. Esto trae consigo una serie de aspectos positivos, el principal, la satisfacción de dormir bien y de amanecer lleno de energías al día siguiente. Pero no es el único beneficio.

Su ergonomía permite que las almohadas se adapten con facilidad a la forma del cuello. Esto brinda una sensación máxima de relajación de los músculos y la perfecta alineación de la columna vertebral, lo que trae como consecuencia una postura adecuada.

Son innumerables las ventajas de utilizar almohadas cervicales. Ente ellas sobresalen la prevención de dolores de cabeza, cuello y espalda, muy comunes en estos días y que, si no se atacan con prontitud, pueden traer complicaciones en cuanto a la salud.

También contribuyen a eliminar los ronquidos gracias a que facilitan el flujo de aire desde las vías respiratorias hasta los pulmones, y viceversa.

Por si fuera poco, los laterales de estos cojines suelen adoptar la forma de los brazos del durmiente. Todos estos factores suman para que se alcance el descanso que todos merecen.

Ahora bien, ¿las almohadas cervicales son única y exclusivamente para los que tiene problemas cervicales o para quienes trabajan y duermen con malas posturas?

La respuesta es NO.

Todos y cada uno de pueden utilizarla, ya que los beneficios que trae consigo contribuyen, precisamente, a la prevención de cada una de las dolencias mencionadas anteriormente.

Qué causa el dolor de cervicales

Si usted presenta dolores en la zona del cuello o dificultad para moverlo, rigidez, jaqueca o mareos, es porque presenta alguna afección en la zona cervical.

El dolor cervical se asocia, en principio, con lesiones de las partes blandas producto de traumatismos, además del deterioro progresivo propio de la edad o causado por continuas posturas inadecuadas.

También puede ser causado por anomalías en partes del cuerpo como los músculos, ligamentos, nervios, discos, vértebras o articulaciones.

Es común que la zona cervical se vea afectada debido a situaciones de alta tensión. Los sentimientos negativos, como la frustración, el resentimiento y el estrés, representan un caldo de cultivo para el dolor crónico en esta importante zona.

Cómo aliviar el dolor de cervicales

Hay distintas formas para aliviar el dolor en dicha zona, más allá de utilizar las almohadas cervicales. Unas se enfocan más en la prevención, otras en actuar una vez que ya se padece de la dolencia.

Puede probar con ejercicios de estiramiento y masajes, junto con ejercicios que permitan fortalecer el área del cuello, abdomen y espalda. Con ello mejoraría su postura así como la flexibilidad, y ayudaría con la fluidez de la sangre hacia la musculatura.

Entre los ejercicios se recomienda caminar, nadar o utilizar una bicicleta estacionaria en casa. Es importante que consulte con su médico o fisioterapeuta sobre las actividades físicas (y el ritmo) que más le convendría realizar, además del momento indicado para comenzar.

Por otra parte, si usted es de los que trabaja frente a un ordenador o en un escritorio la mayor parte del tiempo, es recomendable que ejecute alguna de estas acciones:

En la medida de lo posible, evite permanecer de pie por mucho tiempo. Si el trabajo o sus actividades cotidianas ameritan que esté en dicha posición por periodos prolongados, tenga a su alcance un banco cerca de sus pies, de manera que pueda alternar cada pie para su descanso.

Evitar estar de pie durante períodos prolongados de tiempo. Si debe estar de pie para trabajar, coloque un banco cerca de sus pies. Alterne descansando cada pie en el banco.

¿Conduce durante largas distancias? Haga una pausa para detenerse y caminar cada dos horas. Si realizó un viaje largo, no levante objetos de gran peso inmediatamente.

Con estos consejos y un buen cambio de almohada seguro que su dolencia se verá disminuida y su calidad de vida mejorada.